Cómo se manifiestan las varices

Primeros síntomas de las varices

Siempre es aconsejable saber qué le pasa a nuestro cuerpo para poder actuar en consecuencia. Hay ciertas sensaciones entre ellas los primeros síntomas de las varices, que nos pueden confundir por lo que siempre debemos acudir a un especialista dependiendo del malestar que presentemos.

Nuestra vida en estos tiempos es complicada, azarosa y en ese caso, vamos pasando por alto estas molestias. Una de ellas es el reiterado cansancio en piernas y pies al final de la jornada laboral, luego de un atareado día lidiando con los niños, limpiando la casa o simplemente en medio del descanso se te presenta un calambre sin explicación alguna.

Primeros síntomas de la aparición de varices
Lo que nos dicta la mente es meter los pies en agua tibia con sales que, aunque te proporcionan un alivio momentáneo, los síntomas vuelven a aparecer frecuentemente. Estos síntomas y otros son la forma de nuestro cuerpo manifestar que algo no anda bien y es en ese momento que debemos acudir al médico.

Por ello, a esta altura la posibilidad de padecer de varices es latente, que no son otra cosa que venas hinchadas por la acumulación de la sangre en estos delgados canales

¿Por qué se queda la sangre allí y no circula?

Pues hay una explicación: una vena sana es elástica y permite que este líquido de vida pase continuamente por ella, pero cuando se enferma y sus válvulas dejan de funcionar, se pone rígida, dura, pierde su elasticidad y a la sangre la cuesta moverse por estos pequeños tubos. Este es uno de los primeros síntomas de las varices.

La sangre se va quedando represada y se van formando redes moradas o azuladas que se notan porque brotan e hinchan, aunque en algunos casos no produzcan dolor, debemos estar atentos. Pueden presentarse en los pies, muslos, detrás de las rodillas o en la cara interna de las piernas.

Usualmente un médico internista puede dar el diagnóstico cuando de varices se trata y te remita a un flebólogo o a un especialista en angiología o cirugía vascular, quien recetará exámenes específicos como el eco Doppler o un Angiograma. Estos exámenes podrán establecer el grado en que se encuentra la varice desde ser una simple arañita hasta el riesgo de convertirse en una tromboflebitis

Cuando notamos la aparición de las llamadas arañas vasculares, otro de los síntomas de las varices, en muchos casos las obviamos por ser indoloras y postergamos su tratamiento, sin embargo si no tomamos cartas en el asunto, la enfermedad avanza y podría convertirse en un verdadero problema de salud, ya que es crónica y no tiene cura.

Primeros síntomas de las varices

Las mujeres son más propensas a padecer de varices

 

Debemos recordar que es más común en mujeres sufrir los síntomas de las varices. Pero si se trata de la edad, no se refiere sólo a las personas mayores, porque además de originarse en la juventud de manera muy sutil, hay una incidencia en aumento en féminas cada vez más jóvenes, principalmente por su estilo de vida.

Las estadísticas son alarmantes pues el porcentaje de pacientes jóvenes podría estar por encima del 60%. Uno de los factores de riesgo de aparición de varices a tan temprana etapa de la vida, en niñas con edades comprendidas entre los 13 y 15 años, es el adelanto de la iniciación sexual.

En estas edades usan anticonceptivos automedicados con el sólo fin de evitar las responsabilidades de quedar embarazadas y no tener cargas y obligaciones, pero lo que no saben es que la ingesta de anticonceptivos y de terapias de reemplazo hormonal, provocan el debilitamiento de las venas y en casos graves, su mal funcionamiento deriva en la acumulación de sangre en ellas y la posterior aparición de las venas varicosas.

Pero prosigamos con los síntomas de las varices, luego de notar las redes azuladas o arañas con el pasar de los años – si no las tratamos- pueden ampliar su tamaño y provocar ciertas dolencias como cansancio ardor e hinchazón.

En esta etapa de la patología, aparecen otros síntomas como la sensación de ardor o pesadez en las piernas que empeoran si estamos mucho tiempo paradas o sentadas. Aunado a ello empezamos a experimentar calambres que pueden despertarnos de golpe y son sumamente dolorosos.

En este punto en el Centro de Enfermedades de Venas le recomendamos saltar de la cama y colocar el pie en contacto con el piso, eso – paulatinamente- disminuye el calambre.

El riesgo, como ya mencionamos anteriormente, es que al pasar por alto los primeros síntomas de las varices, estas se compliquen y esas arañitas indoloras se conviertan en complicadas y peligrosas trenzas gruesas muy dolorosas con gran posibilidad de producir coágulos de sangre que pueden poner en riesgo tu vida.

Cuando la varice se agranda, es decir, cuando se acumula mucha sangre en ellas, pueden sangrar o provocar pequeños trombos o lo que en medicina se denomina tromboflebitis, cuyas señales son cambio de color de la piel, ardor y tienden a ser dolorosas e incómodas.

También es una complicación de las varices, los edemas o inflamaciones porque la sangre no logra cumplir su viaje hacia el corazón. Suele aparecer en los tobillos, pero cuando no recibe el tratamiento apropiado, la inflamación puede subir por toda la pierna.
Al presentarse el edema, aparecen otros síntomas de las varices como los calambres, picor y por supuesto dolor. Pero existe otra complicación que debemos tomar en cuenta, el oscurecimiento de la piel.

Las venas dañadas provocan que los glóbulos rojos destruidos depositen en la piel sus pigmentos y como consecuencia la textura se torna reseca y escamada. En casos muy avanzados se puede – por la debilidad de los poros -experimentar pérdidas de líquidos e incluso se corre el riesgo de sufrir erisipela o celulitis, dos enfermedades que, por la vulnerabilidad de la piel, son producto de infecciones bacterianas que penetran al cuerpo por lesiones o poros muy abiertos.

¿Cómo prevenir la aparición de los síntomas de las varices?

 

En anteriores artículos hemos hablado de los factores de riesgo que provocan la aparición de las varices, pero los refrescaremos brevemente. Primero hay un factor genético, si tu madre o tu abuela sufrieron de varices, tienes un altísimo porcentaje de sufrirlas también.

También si tu empleo u ocupación te demanda estar mucho tiempo de pie. Otro factor es la edad, mujeres de avanzada edad corren más riesgo que las jóvenes (exceptuando el caso que ya mencionamos).

El sedentarismo y la obesidad son dos elementos que coadyuvan a la aparición temprana de varices, al igual que el embarazo y el tabaquismo.
Para prevenir las varices – si ya tienes del factor genético – debes adoptar una rutina de ejercicios diaria, además dejar de fumar, no pasar tanto tiempo sentado ni parado, tomar grandes cantidades de líquido diariamente, comer sano, disminuir la sal, azúcares y alimentos ricos en grasas.

Además, debemos comer abundante fruta, fibra, ensaladas verdes con espinaca, pimientos, ajos, tomate. También ingerir  frecuentemente avena, trigo, cebada que ayudan a eliminar toxinas. Tomar Omega 3, o en su defecto comer pescados y nueces. Tratar de cocinar a la plancha o usar en lugar de aceite vegetal, aceite de Oliva o Girasol, considerados los más sanos para cocinar tus alimentos o usarlos en ensaladas.

Es también recomendado tomar infusiones de jengibre, cuyas propiedades anticoagulantes son muy beneficiosas para la salud de tu aparato circulatorio, Asimismo té de cola de caballo, famosa planta con gran cualidad diurética, como también de Romero, cuyo consumo ayuda a eliminar toxinas y evitar los trombos.