Cómo tratar la Varicorragia

Varicorragia

Las varices se presentan como la dilatación de una de las venas ubicadas en la pierna, generando aquellos mapas de venas moradas. Esta enfermedad viene originada por la incapacidad que tiene este vaso sanguíneo de retornar la sangre desde este miembro al corazón, acumulándose en grandes cantidades y entorpecimiento la fluidez sanguínea. Es por ello, que las varices presentan síntomas como hinchazón, dolores, molestias, fatiga, endurecimientos e incluso, cambios de pigmentación en la piel.

A pesar de que las varices son consideradas como un padecimiento completamente tratable, no se puede negar que existen ciertas condiciones que se pueden originar cuando estas no se tratan correctamente o en el momento indicado. Estas complicaciones, pueden ser la tromboflebitis superficial, los edemas o las varicorragias o rotura de una vena varicosa.

Tratamientos para la Varicorragia

¿Qué es la Varicorragia?

Una varicorragias o rotura de una vena varicosa, como su nombre lo indica, se presenta cuando en una vena varicosa o en una variz, se produce un sangrado o una hemorragia que tiende a ser abundante pero no mortal. La causa directa por la cual esta condición se puede presentar puede variar con facilidad, esto se debe, a que se puede presentar tanto por traumatismos, como por lesiones e incluso, después de un simple roce con una superficie dura.

No obstante, es importante aclarar que las varicorragias también se pueden producir de manera espontánea en el caso de que exista un importante aumento en la presión de la vena, es así, como esta rotura puede ocurrir en cualquier momento del día, siendo en el medio de la noche, cuando los mayores problemas se pueden presentar.

La genética y las varices
Ahora bien, entendiendo como aparecen las varicorragias o rotura de una vena varicosa, el siguiente paso debe ser, comprender cómo evitarlas. La prevención de las roturas de las venas varicosas, se deben centrar en el evadir la aparición de varices principalmente, lo cual puede ser un trabajo arduo y en ocasiones, casi imposible. Es por ello, que en el caso de que estas aparezcan es vital ofrecerles el tratamiento y el mantenimiento oportuno, ya que así, se evita no solamente las varicorragias sino también otras complicaciones relacionadas a las varices.

¿Cómo prevenir las varicorragias o rotura de una vena varicosa?

Los estudios realizados sobre la comprobación del origen de las varices no se han sido efectivos, esto se debe a que se consideran que son muchos los factores que tienen un papel importante en la acumulación anormal de la sangre en las venas de las piernas.

Es justamente esta la razón por la cual, para la prevención de las varices se debe disminuir el papel de los factores de riesgo, por eso es importante evitar la vida sedentaria, evitar estar parado por largos periodos de tiempo, comer sano para disminuir la posibilidad de generar altos niveles de colesterol en la sangre y realizar ejercicio constantemente para fortalecer las válvulas sanguíneas y las paredes venosas. A pesar de esto, es imposible negar que existe un factor hereditario que puede aumentar la posibilidad de aparición de las varices en un 97%.

Además de lo anteriormente establecido, en el caso específico de las varicorragias o rotura de una vena varicosa, una de las principales preocupaciones considerada es la debilidad de las válvulas sanguíneas y de las paredes venosas, debido a que estas pueden facilitar la ruptura de la variz.

¿Qué hacer si se presenta una hemorragia en una variz?

Las varicorragias o rotura de una vena varicosa no suponen un peligro real e inminente para la persona, debido a que usualmente, la sangre a pesar de poder fluir con libertad de la herida, puede ser detenida y tratada.

En el caso de sufrir esta ruptura, es fundamental mantener la calma, debido a que a pesar de que es considerado desastroso, se deben tomar rápidas acciones para evitar su propagación y detener el sangrado. Es por ello, que la recomendación es elevar la pierna afectada, con el fin de disminuir el fluido de la sangre y poder parar la hemorragia, incluso, se puede optar por utilizar un dedo o una gasa para tapar el orificio, sin ejercer mucha presión.

Esto se debe mantener por un período que tiende a rondar entre los 5 y 6 minutos, mientras los mecanismos de coagulación se activan y paran de manera eficaz el sangrado. Cuando el sangrado termine, se debe colocar un vendaje en la herida y consultarse con un médico en la brevedad posible, debido a que no solamente se debe averiguar la manera de batallar esto, sino que también podría necesitarse puntos de sutura.

El único aspecto que muchos especialistas, desisten en recomendar, es realizar un torniquete o algún vendaje de comprensión para contener la hemorragia, ya que, esto puede elevar aún más la presión de la sangre y puede contribuir al mantenimiento y aumentar del sangrado.