Aquellos trabajos que hacen que aparezcan varices en las piernas

Qué trabajos son más perjudiciales para las varices

Las varices pueden empeorar considerablemente como consecuencia de la realización de una determinada actividad laboral.

Desempeñar ciertos trabajos implica tener que permanecer de pié un gran número de horas, y como es previsible, esto tiene un importante impacto sobre la aparición o el deterioro de varices ya existentes.

Hay un amplio abanico de profesiones que experimentan este problema. Desde guardas de seguridad a azafatas de eventos o dependientes, un gran número de empleos que se realizan cara al público exigen de quienes los desempeñan que permanezcan largos periodos sin poder tomar asiento.

Trabajos que afectan a la aparición de varices
Los trabajadores de la construcción, pese a no tener que mantener una postura estática como es el caso de algunos de los empleos mencionados, también pasan muchas horas sin poder sentarse.

En realidad el problema no está tanto en que se trate de profesiones que exijan mayor o menor grado de actividad o esfuerzo sino más bien de que se considere como socialmente aceptable dentro del desempeño de una tarea, el poder tomar asiento durante el tiempo en el que se lleva a cabo.

Si bien cuando ya se sufren de varices es más sencillo poder tratar de hacer entender a las personas a cargo que el problema puede agravarse si no se toman ciertas medidas, no lo es tanto si la aparición de varices no se ha manifestado aún.

No obstante, sea cual sea el caso, hay que tratar de minimizar el efecto que tantas horas de pie pueden producir en la salud circulatoria. Si hay posibilidad de solicitar algún elemento que pueda servir de apoyo para el cuerpo y que evite que todo el peso recaiga sobre las piernas, hay que hacerlo.

Incluso puede mencionarse la prevención de riesgos laborales en lo que se refiere a trastornos musculoesqueléticos para hacer entender a los responsables que no se trata de un capricho ni de una cuestión de comodidad: el empeoramiento de la circulación sanguínea en personas que tienen tendencia a desarrollar varices terminará por imposibilitarlas para llevar a cabo la tarea.

Afortunadamente, casi siempre es posible adoptar medidas, incluso en empleos en los que a priori parece que no hay más opción que aceptar que la postura de pie forma parte del trabajo a desarrollar.

Un vigilante que ejerza funciones de seguridad o de control de accesos siempre podrá solicitar la realización de su tarea en una garita, y cuando esto no sea posible, siempre puede al menos pedir que se le facilite una silla y una mesa en la que poder descansar regularmente cuando comience a observar signos de fatiga notables.

Trabajos que afectan a la aparición de varices en las piernas
Las azafatas de eventos lo tienen bastante más complicado, ya que además de tener que permanecer de pie durante largos periodos, han de hacerlo vistiendo tacones, lo que todavía hace su trabajo mucho más difícil de sobrellevar. Pero igualmente, si su jornada se desarrolla durante más de 4 horas, pueden solicitar que en el lugar de trabajo se les facilite algún banco que les permita descansar aunque sea ligeramente, de una postura que les produzca molestias.

En este sentido las azafatas de vuelo tienen una notable ventaja. Por un lado, a no ser que se trate de vuelos transoceánicos, el tiempo que han de permanecer de pie difícilmente supera las 4 horas, pero además cuentan con asientos donde pueden tomarse un pequeño descanso y por lo general no están obligadas a utilizar un calzado tan incómodo.

Como regla general, si se sufren de varices desarrolladas se debería de tratar de evitar cualquier trabajo que implique un esfuerzo de estas características. Lamentablemente el mercado laboral no siempre nos permite otras opciones, por lo que si no existe la posibilidad de cambiar ese empleo por cualquier otro, es importante hacer ver a los mandos al cargo que se sufre de problemas circulatorios y que el desempeño de la tarea sin ningún tipo de elementos auxiliares que puedan reducir la fatiga tendrá como consecuencia, tarde o temprano, una baja laboral.

Siempre será más sencillo si la empresa cuenta con un especialista en prevención de riesgos laborales, ya que estos profesionales tendrán una actitud más receptiva y pueden facilitar que al trabajador se le faciliten los medios necesarios para que la realización de su tarea no tenga consecuencias para su salud.

Pero, ¿Qué ocurre si no se sufren varices? Desgraciadamente si no se han desarrollado varices y se tiene una predisposición hereditaria a padecerlas, el desempeño de trabajos que impliquen muchas horas en posición de pié terminará por hacerlas aflorar.

Dado que la empresa no estará tan receptiva a facilitar la tarea del trabajador ante una molestia que no resulta visible, las únicas opciones a barajar serán abandonar el empleo o tener que sacrificar la salud.